domingo, 15 de enero de 2012

SIMBOLOGÍA RELIGIOSA EN CUENTOS INFANTILES: MENSAJES CRISTIANOS PARA APRENDER LAS LETRAS.


Con “tradición cristiana” no sólo nos referimos a lo que esa religión considera como fuente de revelación divina, sino que también a la permeación en Occidente de la cultura y mitología judeocristianas en ámbitos tales como la moral, la cosmovisión y el floclore. Hay varios cuentos infantiles que nos han llegado por tradición como parte de nuestro folclore, lo que explica que todos los conozcamos. Podemos apreciar que en estos cuentos, legados por tradición, están plasmados   múltiples símbolos y mensajes cristianos, sin embargo los leemos a nuestros niños pese a que la mayoría de ellos no deberían ser considerados infantiles.

ALECCIONAMIENTO: EL OBJETIVO PRIMERO DE LOS CUENTOS

En primer lugar, debemos establecer que el objetivo de los cuentos o relatos  infantiles suele ser adoctrinar. Es por eso que estas historias incluyen una moraleja o lección, de manera que aleccionemos a nuestros niños desde pequeños. Las viejas historias del Cuco o el Viejo del Saco tienen por objeto asustar a los niños con respecto a salir solos de casa, hablar con extraños, mostrar mal comportamiento o no comer lo que les dan de comer, bajo la amenaza de ser secuestrados o cosas peores. El viejo pascuero y el Conejo de Pascua de Resurrección, a la inversa, cumplen con el objetivo de simpatizar a los niños con las dos principales festividades cristianas, llegando éstos a adorar la Navidad y la Pascua desde pequeños, aun sin comprender el trasfondo religioso. El Trauco, por otro lado, sería un  mito chileno  muy similar al íncubo, un demonio hebreo que violaba a las mujeres. La historia del Trauco cumplía una función aleccionadora para que las jóvenes y adolescentes no salieran solas de casa, pues el Trauco las podía atacar y embarazar.

CUENTOS NO APTOS PARA NIÑOS

En segundo lugar, podemos apreciar que muchos de estos cuentos llamados “infantiles” no deberían ser aptos para niños en absoluto, aunque no lo notamos porque los hemos oído desde que éramos pequeños, y lo mismo nuestros padres y abuelos. Es cosa de leer el Flautista de Hamelín. Esta historia narra cómo el flautista desratiza el pueblo y, al ver que el alcalde se niega a pagarle los honorarios que habían acordado, ahoga a todos los niños de Hamelín en un río. El objeto de entretener a niños de 3 o 4 años con una historia que acaba en genocidio infantil (con ilustraciones) radica en inculcarles una lección básica de nuestra economía, sobre la sanción de romper un contrato o no pagar un servicio, principio clave de nuestra convivencia. Lo mismo podría aplicarse a Hansel y Gretel, historia considerada “infantil”, en la cual dos pequeños hermanos se convierten en héroes al asesinar a una bruja quemándola en un horno. Pero volveremos sobre ella más adelante.

BLANCA NIEVES Y LOS SIETE ENANOS

Un cuento repleto de símbolos cristianos es Blanca Nieves y los Siete Enanos. El blanco de Blanca Nieves (blanca como la nieve) representa la pureza y la sobrevalorada castidad, en una inocente joven que no sobrepasa la edad estipulada como virginal. La protagonista cae en desgracia, pero es cuidada y protegida por siete enanos. ¿Por qué siete? El número 7, tan presente en el Apocalipsis (siete trompetas, siete ángeles, siete iglesias, siete sellos, siete estrellas, etc.) y en la Biblia en general, incluso en el Evangelio (perdonarás setenta veces siete) y también en la tradición esotérica posterior (siete peldaños evolutivos en la reencarnación), representa la divinidad o, atendiendo a la suma de los lados de un cuadrado (considerado perfecto) y un triángulo (considerado como nuestras tres dimensiones) a la relación entre lo humano y lo divino. Así, obtenemos del cuento que la divinidad protege la pureza. La manzana con que es envenenada Blanca Nieves representa el pecado. La manzana, en la antigua Grecia, era un símbolo de la sensualidad y el erotismo, tal como se puede apreciar en la poesía de Safo. También es asociada a la disputa y sus consecuencias, de acuerdo al mito griego de la Manzana de la Discordia, que habría originado la Guerra de Troya a partir de una disputa entre diosas. Al surgir el cristianismo, la manzana es importada de la simbología griega pero con la connotación de pecado, de manera que incluso el Fruto del Árbol del Bien y del Mal, que “pecaminosamente” comen Adán y Eva en el relato creacionista, más tarde sería reemplazado en la tradición por una manzana. Es decir, el símbolo sensual de la manzana, en la cosmovisión cristiana, es equivalente al Pecado Original (seguramente sin perder su connotación sexual). La bruja ya sabemos lo que significa: la antigua excusa cristiana para quemar a mujeres creyentes acusadas de pactar con el diablo con fines tan perversos como agriarle la leche a su vecina. Esta idea de lo diabólico evoluciona en el tiempo desde la persecución a los paganos, hasta consolidar la visión del paganismo como práctica satánica en la figura de la bruja.

Blanca Nieves ve a la bruja disfrazada para así “tentarla” a pecar. Esto es muy similar a Caperucita Roja que, en su inocencia, ve al lobo disfrazado de inocente abuelita. Sólo que Caperucita es menor que Blanca Nieves y es roja, no blanca, pues representa la madurez de la púber que aún es niña pero ya tiene cuerpo de mujer, mientras que el lobo representa, como depredador, a los hombres, cuyas verdaderas intenciones escapan a Caperucita. Volviendo a Blanca Nieves, la divinidad (los enanos) acaba asesinando a la bruja como castigo por envenenar la pureza con el pecado. Algunas versiones incluyen un rayo que la destruye, siendo el rayo símbolo de la divinidad en todas las culturas, desde Zeus, Perun y el oriental Hadad, al canino Xolotl, Yavé y la Providencia.

LOS TRES CHANCHITOS

En el caso de los tres chanchitos, el relato cuenta que un chanchito construyó su casa de paja; otro de madera; pero sólo el que construyó su casa de piedra o roca pudo resistir los soplidos del lobo. Este cuento es una adaptación infantil de la parábola de Cristo en Mateo 7, 21-28, según la cual el hombre que sigue las enseñanzas cristianas es como el que edifica su casa sobre roca, la que prevalecerá contra el viento y la tormenta, mientras que el que la construye sobre arena sucumbirá. Ambos relatos tienen la misma enseñanza: construid sobre roca y resistirás las adversidades. ¿Por qué sobre roca? En el Antiguo Testamento hay varias referencias a Dios como “la roca”. Sin embargo, atendiendo a que la primera versión del Nuevo Testameno fue escrita en griego, podríamos reemplazar en esta parábola la palabra “piedra” o “roca” por su traducción al griego “pedro”, de manera que obtendríamos: “la casa construida sobre Pedro jamás será derribada”. En otras palabras, un mensaje de supremacía de la Iglesia Católica, para legitimar la sucesión papal encomendada por Jesús originalmente a Simón y a la Iglesia misma desde entonces:  “Y ahora yo te digo: Tú eres Pedro (o sea piedra), y sobre esta edificaré mi Iglesia; los poderes de la muerte jamás la podrán vencer” (Mt 16, 18). Por supuesto, la aclaración Pedro/piedra se incluyó en las traducciones del griego a otras lenguas.

TÍPICOS ELEMENTOS COMUNES

* Nobleza de nacimiento, la belleza de cuna

En la mayoría de los cuentos infantiles hay dos elementos comunes: las brujas y los príncipes y princesas. Los mensajes que han transmitido a los niños son, uno, el principal mensaje cristiano durante la Edad Media: “¡Matad a la bruja! ¡Quemadla!”. Ejemplos son Hansel y Gretel, la Bella Durmiente, Blanca Nieves, etc. En la Bella Durmiente la bruja se convierte en un dragón, símbolo en Occidente del mal (como la criatura del Apocalipsis) y de la batalla entre el dragón y un héroe, llegando los católicos, por tradición, a venerar a  San Jorge, santo católico, nada menos que por matar a un dragón. El otro viejo mensaje guarda relación con mostrar la virtud de la nobleza y simpatizar a los niños con ella, establecida y validada históricamente mediante la unción a un rey o príncipe por parte de un obispo o papa que instituía el cargo. Es por eso que los héroes que vemos son príncipes derrotando al mal para salvar a una princesa, que representa la virtud, tal como los príncipes y reyes luchaban contra el paganismo y los enemigos de la Iglesia. Hay variantes como la Cenicienta que, por su virtud y la del príncipe, asciende socialmente; y, la del príncipe convertido en sapo, esperando por recobrar su aspecto mediante un beso de amor. Así, se establece la idea de que el título noble es algo intrínseco a quien lo ostenta y no puede ser derrocado ni siquiera con brujería o mediante el poder del demonio. De esta manera, el príncipe, señor feudal o noble cuyas acciones son reprochables, habrá de ser respetado de todas formas, pues cambiará sus actos en la medida en que sea amado pese a sus acciones. Esto es muy similar al pasaje del sacrificio de Isaac, donde el dios judío demuestra que debe ser obedecido ciegamente, al punto de que Abraham sacrifique al único hijo capaz de darle la descendencia prometida por la divinidad. O el libro de Job, donde el personaje da muestras de una fidelidad intachable pese a todos los tormentos que Dios enviaba para probarlo, tal como haría con el pueblo de Israel, sometiéndolo a tormentos para demostrarle que aquél era su pueblo elegido.  En estos cuentos infantiles, los autores legitiman la nobleza y los títulos de la Corona tal como el cristianismo hizo ungiendo los obispos y papas a aquellos gobernantes.

En este caso, la princesa representa al pueblo, que ha de validar al príncipe con su fidelidad al título real, pese a su asco “ante el sapo”. Es por eso que el autor moderno Hans C. Andersen, a través del Patito Feo, rescata la idea de la belleza interior en contraposición a la belleza social, estableciendo esta última como una convención. Andersen (S. XIX) se crió en una extrema pobreza, lo que determinó los mensajes de muchos de sus cuentos.

* Esas malas madres

Volviendo a los relatos de origen católico, la madrastra de cuentos como la Cenicienta, por otro lado, representa a “la impostora, la madre que es falsa”. ¿Por qué otro motivo las madrastras habrían de ser tan crueles y perversas en estos relatos? Porque la Madre Iglesia y la Madre Virgen “protegen a sus fieles”, y no pueden ser reemplazadas. Cualquiera que lo intente es una “madrastra”, falsa doctrina o falso profeta. Por último, el hada madrina es un ser que se toma de la mitología celta (el hada o espíritu de la naturaleza) y se fusiona con otro ser imaginario: el angelito de la guarda. El resultado es un hada “madrina” que protege a un niño o joven en particular.

* El oficialismo, orden establecido y pecados capitales

Hansel y Gretel es también un cuento muy aleccionador en materia de moral cristiana. Al entrar los pequeños hermanos en el bosque, alejándose de la casa paterna/pater/oficialismo, se precipitan a la desgracia. Pese a que dejan un rastro de migajas de pan (representando que, aun yendo por mal camino, mantienen un lazo con el orden establecido) caen en desgracia al sucumbir a un pecado capital: la gula. La inocente anciana resulta ser una bruja perversa. Aunque no hay indicios en el cuento de que practique la brujería, ella “se come a los niños”. Este elemento demonizador de lo pagano, posteriormente tendría ciertos derivados, como la idea de que los ateos y los comunistas no quieren a sus hijos (esta última creencia presente en los EEUU durante la Guerra Fría) o la idea más reciente de que parejas homosexuales son incapaces de criar niños; sólo serían capaces de dañarlos y traumarlos de por vida. Finalmente, ambos niños se convierten en héroes al burlar a la bruja y arrojarla dentro del horno para morir calcinada. Es decir, el mensaje es claro y rotundo: pese a haber “perdido el camino” de lo correcto moralmente, la redención es tan sencilla como quemar una bruja. Esta redención puede lograrse, de acuerdo a la época, mediante el rechazo a cualquier práctica contraria al cristianismo, o literalmente, acusando a alguien de brujería para que lo maten.

Éste es el análisis de algunos de los cuentos que surgieron en el folclore de Occidente y que se han transmitido de generación en generación, siendo puestos por escrito por autores como los hermanos folcloristas Jacob y Wilhelm Grimm. Estas historias han servido para adoctrinar a los niños mediante mensajes cristianos o lecciones morales de origen cristiano.

Si usted es ateo y quiere una educación secular para sus hijos, puede optar por ponerles Discovery Kids o leerles autores infantiles modernos o contemporáneos, pues, entre muchos de los cuentos que nos ha legado la tradición y la Biblia, no hay mucha diferencia. A esto sumemos que varios cuentos sobre brujas y ogros que matan a los pequeños para comérselos no son precisamente aptos para niños ni “educativos” en cuanto a los parámetros que manejamos ahora de lo que podemos querer para nuestros hijos.

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